• Diego Castro G.

Los derechos y deberes de un arrendatario y un arrendador

Antes de firmar un alquiler, es importante conocer los deberes y derechos de un arrendatario y del arrendador, a fin de evitar problemas o errores de algún tipo. Aún cuando en ocasiones los términos difieren, los principios básicos son los mismos para todo contrato, y están establecidos en la ley 18.101 del código civil.


Un contrato de arrendamiento establece que una parte concederá habitación de una vivienda a otra persona, mientras que ésta pagará por ello una renta mensual. Debe ser necesariamente escrito y notariado, ya que servirá como prueba en caso de cobros excesivos, desahucio o intento de venta de la propiedad previo a su término, constituyendo también un registro de la renta a pagar. Ese valor es puesto por el arrendador de antemano, pudiendo el inquilino aceptarlo o no. En el caso de los condominios, pagar el costo de los gastos comunes es parte de los deberes de un arrendatario.


La garantía también quedará convenida en dicho contrato, valor equivalente a un mes de arriendo y que tiene por fin asegurar las reparaciones necesarias ya finalizado el periodo de arrendamiento. Si bien no existe una regulación sobre las causas en que se puede exigir la devolución, éstas quedan a criterio del dueño.

En general, dentro de los deberes y derechos de un arrendador está la facultad de pedir al inquilino que proporcione un codeudor solidario o “aval” para asegurar el pago. Éste formará parte del contrato de arriendo. Si el arrendatario no paga la renta y el aval no responde por él, el arrendador tiene derecho a quedarse con las cosas que aún están en la vivienda para saldar la deuda.


En cuanto a los deberes y derechos de un arrendatario, lo primero a tener en cuenta es que éste no podrá subarrendar mediante un nuevo contrato, a no ser que esté antes acordado con el dueño.


El inquilino también, mientras no se firme la escritura, tiene derecho a desistir del acuerdo; sin embargo, luego legalizar el pago de renta sus deberes serán irrenunciables. Esto, con la excepción de que la entrega de la vivienda por parte del arrendador se vea imposibilitada, en cuyo caso el arrendatario puede renunciar al contrato e incluso cobrar indemnización.


Por otro lado, el dueño está obligado a entregar el inmueble en buen estado, debiendo hacer las reparaciones necesarias para el cómodo uso del nuevo ocupante. El arrendatario no podrá realizar modificaciones a la vivienda sin consentimiento, en tanto que de no acceder el arrendador a una reparación, tendrá el deber de rebajar la renta durante el tiempo restante del contrato.


Si el arrendatario realiza una reparación, además, tiene derecho a que el arrendador reembolse el costo de ella, a menos que sea él quién causó el daño. Antes de terminar el contrato, el inquilino debe realizar reparaciones locativas; es decir, corregir daños o deterioro hechos durante el tiempo en que ocupó el inmueble. Esto permitirá que la garantía sea devuelta con mayor facilidad.


Finalmente, ya acabado el contrato, el ocupante tiene el deber de hacer abandono de la vivienda en un plazo máximo de dos meses. De no ser así, el arrendador tiene derecho a tramitar un proceso legal de desahucio.


Si el inquilino pone término al arrendamiento o abandona la vivienda antes de la fecha establecida en el contrato, está obligado a pagar la renta completa.

En definitiva, es muy importante conversar bien los términos del contrato, conocer y revisar el documento que se firmará, y que los derechos de ambas partes se respeten mutuamente.


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